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sábado, diciembre 06, 2008

Cómo saber si estás viviendo en una realidad paralela

Realidad paralela. Esa habitada por personas que parecen absolutamente desconectadas del mundo exterior, del sentido común, del cambio de las cosas, de los gustos y opiniones de los demás, viviendo en una burbuja con visos de esquizofrenia.

Evidentemente, desde dentro nunca lo parece, así que aquí hay unos cuantos tips para saber si estamos necesitando la ducha helada de la realidad.

  • Crees tener la razón el 90% de las veces.
  • Hablas de tus cosas favoritas como si fueran favoritas para todos.
  • Una de las palabras que sueles usar para definirte es "consecuente".
  • Te sientes en batalla contra la modernidad y sus cambios vertiginosos.
  • Estás orgulloso de ser siempre de una sola línea.
  • No entiendes cómo hay gente capaz de pensar tan equivocadamente.
  • Cuando alguien considera que tus opiniones son pasadas para la punta (y suelen ser varios), tú reaccionas sintiéndote un profeta incomprendido.
  • Te dan ganas de que, en el mundo, todos fueran un poco más como tú.
  • Hace cinco o más años que no ha cambiado tu estilo de ropa, tu corte de pelo, tus gustos musicales, tus preferencias políticas o tu propósito de vida. Cualquiera de ellas cuenta.
  • Defines tus grupos musicales, tu equipo de fútbol, tu partido político o tu creencia religiosa como "los mejores".
  • Defines cualquiera de tus preferencias anteriores como "más que un gusto, una forma de vida".
  • Tus amigos piensan todos como tú.
  • Tu familia piensa toda como tú.
  • Sientes que no encuentras a nadie que te comprenda.
  • Te sientes parte de un grupo escogido o selecto.
  • Te sientes especial y crees que el resto no lo es tanto.
  • Te sientes llamado a "iluminar a otros".
  • Tienes "muy claro" qué es lo que pasa con tu país, con tu Gobierno, con el Gobierno del vecino, con la política, con la economía y con el mundo.
  • Sientes que tienes la solución que libraría al mundo de sus pesares y malestares.
Saludos!

sábado, octubre 25, 2008

The post-blog dream

Cuando empecé a escribir, la blogosfera era un efervescente y pequeño mundo donde todo el que escribía, por el solo hecho de escribir, tenía algo de notoriedad y seguidores. Además, casi todos se conocían entre casi todos, era casi como "estar en el medio". Yo recuerdo que gastaba al menos dos horas diarias leyendo y comentando blogs de amigos.

Luego, vino la fiebre: todos empezaron a hacerse blogs, los descubrió LUN, los descubrió el Mercurio, Canal 13 y Quincallerías Gómez. El blog era la nueva democracia, la voz del pueblo, acabaría con la tiranía de los medios, el dolor de cabeza y los malestares estomacales. Blogueaba Villouta, blogueaba Hoffmann, blogueaba la señora Juanita y 28 de mis (entonces) 174 contactos de MSN.

El blog era como la versión inteligente y con opinión de los fotologs, era la casa de vidrio donde podíamos ver el lifestreaming y los caldos de cabeza de los famosos y de nuestros conocidos.

De a poco la gente se empezó a aburrir, llegó MySpace, Facebook, Flickr, y todos los que se metieron a los blogs para socializar o mostrar fotos o mostrar arte fueron a socializar a otros lados. Las casas de vidrio se trasladaron también para allá, comprensiblemente. En Facebook es demasiado sencillo enterarse de qué hacen los demás y mantener, al mismo tiempo, enterados a los demás de qué hace uno.

Y nos dimos cuenta que en realidad no nos interesaban tanto las noticias de la señora Juanita sobre sus cazuelas y las cuentas por pagar. Al principio era un deleite leerlas, era novedoso ver vidas cotidianas expuestas.

Luego, lo cotidiano fue precisamente exponerse.

El broche de oro llegó con Twitter y el blogueo-slogan, el blogueo apurado, algo así como un tablero electrónico de la Bolsa, deslizando incesantemente cosas demasiado cortas como para sacar conclusiones ("Estoy twitteando" - "Estoy cagando" - "Tengo sueño", etc).

Los blogs pasaron a ser herramientas corporativas y empresas en sí mismas. Todo aquel que empezó un blog hace cuatro años y tuvo éxito, intentó luego (con mayor o menor éxito) convertirlo en una empresa, una industria, vivir de eso. Vamos metiendo publicidad, haciendo alianzas, armando equipos editoriales. Afianzaron su posición como herramientas de comunicación más directa entre empresas/negocios y su público. En ese aspecto creo que llegaron para quedarse.

Pero ¿y aquellos soñadores blogs individuales de hace cuatro años?

Es cosa de pasearse por las desabolladurías de blogs hoy en día para verlos: oxidados y desvencijados, llenos de poemas inspirados y abandonados, comentarios gentiles y olvidados, noticias que cambiarían el mundo ahora llenas de polvo, links recomendados aquí y allá, que llevan a páginas que dicen "ERROR - NO ENCONTRADO".

Los blogs quedaron en manos, finalmente, de los comunicadores. Los que tienen algo que decir o mostrar.

"Era obvio", pienso ahora. Pero claro, hace cuatro años no era tan obvio.

Retomando transmisiones

No sé si a estas alturas queda alguien despierto por estos lares, pero de veras, me volvieron las ganas de postear misceláneo y dominguero, como en los viejos tiempos.

Veamos qué pasa.

:)

PD: Una de las primeras cosas será rediseñar esto. Tiene más telarañas que el hospital Ochagavía!

jueves, marzo 22, 2007

Se pospone Incubus en Chile!! :(

Así es. Tendremos que esperar para ver a Incubus en Chile. Bueno, no sólo en Chile, sino en el resto de sudamérica y en lo que queda de su gira por Europa. La razón, según el sitio dedicado Incubus Online, y también según el sitio oficial, es que el guitarrista Mike Einziger se cagó la mano (aunque no dicen de qué forma).

La solución más rápida a su problema, dicen, es operarlo, y de ahí su recuperación demoraría de 8 a 12 semanas, así que tendríamos Incubus, con mucho, para agosto.

Una lástima para quienes compramos entradas (yo tengo la mía en cancha)... aún no se sabe mucho oficialmente por parte de la productora o FeriaTicket (que vende los boletos).

Eso sería. Escuchen Dig, del último disco. Realmente la lleva.
Adiós!

miércoles, marzo 21, 2007

Para que no se pierdan: los cuentos que envié al Santiago en 100 Palabras

(... y que no ganaron, se entiende)

Cambio de Luces

Llegaron al semáforo donde acostumbraban separarse. Se despidieron, y cuando Celeste ya había dado media vuelta, Benjamín, impulsivamente, le dijo por la espalda: “Te quiero”, por primera vez en sus cortos diez años. Y corrió a apretar nerviosamente donde decía “Para Cruzar, Pulse Botón”, para acelerar la luz verde y huir. Pero, como suele suceder, el botón no funcionó, y la luz que permanecía roja le dio tiempo a Celeste para parpadear, darse vuelta, ir donde Benjamín y darle un beso, rojo como la inocencia.



Caridad

“Una moneda, papito” me dijo.
Y algo había en su rostro a media luz, que me hizo darle no sólo una moneda, sino también mi billetera, mi mochila, el personal CD y mis zapatillas.




Inflación

La primera vez que hablamos con Irene en los pollos asados, el cucurucho de papas fritas costaba 13 pesos. Dos semanas después, me lo dejaba a 10, “pa callao”. Cuando me atreví a decirle “¿salgamos?”, las papas ya estaban a 20 pesos, “y cuídeme el ketchup, que sale caro”. Le pedí matrimonio; el cucurucho “grande” ahora era del porte del “mediano”, y salía 150 pesos. Cuando nació el Matías, cambiamos el ketchup caro por uno con gusto a zapallo, y pusimos las papas a 250 pesos. Hoy, entre pensión alimenticia y deudas, tuve que dejar las papas chicas a 500.

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